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Debate sobre Europa el sábado en Lisboa

Viernes, 18.10.13

A sessão de hoje sobre Portugal e a Europa terá transmissão em directo, aqui:

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publicado por Fundación Saramago

Visitantes de la Casa dos Bicos leen a José Saramago (13)

Lunes, 22.07.13
Merci, Marie-Denise et Louison!
Após o grande sismo de janeiro de 2010 que causou enorme devastação no Haiti, José Saramago lançou um repto às editoras para que publicassem o seu livro "Uma Jangada de Pedra" numa edição especial de ajuda ao Haiti e que os fundos conseguidos revertessem para a Cruz Vermelha. Editoras de Portugal, Espanha e Hungria juntaram-se à iniciativa. Em Portugal, a iniciativa "Uma Jangada de Pedra a caminho do Haiti", lançada pela Leya, a Editorial Caminho e a Fundação José Saramago, em parceria com a Cruz Vermelha Portuguesa, permitiu angariar mais de 50 mil euros, entregues àquela organização internacional para apoiar o esforço do povo haitiano.

 

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publicado por Fundación Saramago

O Bando hizo el primer ensayo de "La balsa de piedra" en la Casa dos Bicos

Martes, 23.04.13

Os atores do grupo de teatro O Bando leram esta tarde na Casa dos Bicos, pela primeira vez, trechos da adaptação teatral de "A Jangada de Pedra" por João Brites, que tinham acabado de receber das mãos do encenador e diretor artístico. Uma experiência inesquecível para os visitantes da Fundação José Saramago que puderam assistir a este primeiro ensaio no Dia Mundial do Livro.

A peça será estreada em Santa Maria da Feira, dentro de um mês, num espetáculo de rua que mostrará a abordagem que O Bando faz do texto de Saramago. Em outubro, chegará ao palco do Teatro Municipal de S. Luiz a peça preparada por este grupo que já tem 40 anos de vida.

Quem assistiu a este primeiro ensaio pôde ver como os atores entram no texto pela mãos dos diretores João Brites e Teresa Lima, num trabalho criativo e técnico emocionante. Mas não foram apenas dos atores que estiveram em evidência: ouviu-se pela primeira vez a maquette da banda sonora criada pelo compositor Jorge Salgueiro (que já fora responsável pela música da adaptação de "Ensaio sobre a cegueira" pelo mesmo grupo e também a explicação dos figurinos por Clara Bento.

João Brites explicou as linhas principais desta encenação, sublinhando que ao adaptar uma obra literária encara-a como se esta fosse "uma escultura", passível portanto de diferentes visões. Depois desta primeira experiência hoje vivida na Casa dos Bicos, o grupo prometeu voltar em setembro, com o trabalho sobre "A Jangada de pedra" mais avançado. 

De 25 a 28 de abril, O Bando apresenta na sua sede, em Vale de Barris, Palmela, o espetáculo "Olhos de Gigante", a partir de textos de Almada Negreiros, que esteve em cena três semanas no Teatro Nacional D. Maria II.

 

o bando

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Terremoto en Haití. Un año después

Domingo, 09.01.11

El día 12 de enero un terremoto asoló Haití y mató a cientos de miles de personas. La tragedia, por su magnitud, por la rapidez con que se desplazaron los medios de comunicación y nos contaron el estado de dolor de tantos seres humanos, conmovió al mundo. Sí, lo conmovió, pero poco más. Un año después, pese a que hemos sabido que otras tragedias se han cernido sobre los hombres y las mujeres de Haití, que guardaban luto y buscaban casas donde refugiarse, las ayudas internacionales prometidas inicialmente no se han hecho efectivas. Ocupados los países ricos con sus propias crisis, las económicas y las políticas, ahondando entre todos la crisis moral en que nos encontramos, no hemos dado la talla con las víctimas de Haití ni los ciudadanos ni los gobiernos. Una vez más, pasada la emoción inicial, dimos la espalda a quienes desde la desesperación más absoluta ni siquiera pedían ayuda, porque les faltaba hasta la voz.

José Saramago lanzó un reto a lectores y editoriales: que publicaran su libro "La balsa de piedra" en una edición especial de ayuda a Haití y que todos los fondos conseguidos con ese libro se entregaran a la Cruz Roja. Portugal, España, Hungría se sumaron a la iniciativa. Los fondos en algunos casos se han entregado, en otros serán donados públicamente en los próximos días. El libro sigue a la venta, todavía se puede colaborar en esta causa, una de las últimas que Saramago asumió como propia.

fjs

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¿Cuántos Haitís?

En el día de Todos los Santos de 1755, Lisboa fue Haití. La tierra tembló cuando faltaban pocos minutos para las diez de la mañana. Las iglesias estaban repletas de fieles, los sermones y las misas en pleno auge... Tras la primera sacudida, cuya magnitud los geólogos calculan hoy que pudo alcanzar el grado 9 en la escala de Richter, las réplicas, también de gran potencia destructiva, se prolongaron durante la eternidad de dos horas y media, dejando el 85% de las construcciones de la ciudad reducidas a escombros. Según testimonios de la época, la altura de la ola del tsunami resultante del terremoto fue de veinte metros, causando 900 víctimas mortales entre la multitud que había sido atraída por el insólito espectáculo del fondo del río sembrado de restos de navíos hundidos a lo largo del tiempo. Los incendios durarían cinco días. Los grandes edificios, palacios, conventos, repletos de riquezas artísticas, bibliotecas, galerías de pinturas, el teatro de la ópera recientemente inaugurado, que, mejor o peor, habían aguantado los primeros embates del terremoto, fueron devorados por el fuego. De los doscientos setenta y cinco mil habitantes que Lisboa tenía entonces, se cree que murieron noventa mil. Se dice que a la pregunta inevitable "Y ahora, ¿qué hacemos?", el secretario de Exteriores Sebastián José de Carvalho e Melo, que más tarde llegaría a ser nombrado primer ministro, respondió: "Enterrar a los muertos y cuidar de los vivos". Estas palabras, que luego entraron en la historia, fueron efectivamente pronunciadas, pero no por él. Las dijo un oficial superior del ejército, expoliado de esta manera de su haber, como sucede tantas veces, en favor de alguien más poderoso.

En enterrar a sus ciento cincuenta mil o más muertos anda ahora Haití, mientras la comunidad internacional se esfuerza por auxiliar a los vivos, en medio del caos y la desorganización múltiple de un país que incluso antes del sismo, desde hace generaciones, se encuentra en estado de catástrofe lenta, de calamidad permanente. Lisboa fue reconstruida, Haití también lo será. La cuestión, en lo que respecta a Haití, reside en cómo se ha de reconstruir eficazmente la comunidad de su pueblo, reducido a la más extrema de las pobrezas e históricamente ajeno a un sentimiento de conciencia nacional que le permita alcanzar por sí mismo, con tiempo y con trabajo, un grado razonable de homogeneidad social. Desde todo el mundo, de distintas procedencias, millones y millones de euros y de dólares están siendo encaminados hacia Haití. Los abastecimientos han comenzado a llegar a una isla donde todo faltaba o porque se perdió en el terremoto o porque no existía. Como por acción de una divinidad particular, los barrios ricos, comparados con el resto de la ciudad de Puerto Príncipe, fueron poco afectados por el sismo. Se podría decir, y a la vista de lo sucedido en Haití parece cierto, que los designios de Dios son inescrutables. En Lisboa, las oraciones de los fieles no pudieron impedir que el techo y los muros de las iglesias se les vinieran encima y los aplastasen. En Haití, ni siquiera la simple gratitud por haber salvado vidas y bienes sin haber hecho nada ha movido los corazones de los ricos para acudir en auxilio de millones de hombres y mujeres que ni siquiera pueden presumir del nombre unificador de compatriotas porque pertenecen a lo más ínfimo de la escala social, la de los no-seres, a la de los vivos que siempre estuvieron muertos porque la vida plena les fue negada, esclavos que fueron de señores, esclavos que son de la necesidad. No hay noticia de que un solo haitiano rico haya abierto sus bolsas o aliviado sus cuentas bancarias para socorrer a los siniestrados. El corazón del rico es la llave de su caja fuerte.

Habrá otros terremotos, otras inundaciones, otras catástrofes de esas que llamamos naturales. Tenemos ahí el calentamiento global con sus sequías y sus inundaciones, las emisiones de CO2 que, sólo forzados por la opinión pública, los Gobiernos se han resignado a reducir, y tal vez tengamos ya en el horizonte algo en lo que parece que nadie quiere pensar, la posibilidad de una coincidencia de los fenómenos causados por el calentamiento con la aproximación de una nueva era glacial que cubriría de hielo la mitad de Europa y ahora estaría dando las primeras señales, todavía benignas. No será para mañana, podemos vivir y morir tranquilos. Aunque, y que hable de esto quien sepa, las siete eras glaciales por las que el planeta ha pasado hasta hoy no han sido las únicas, habrá otras. Entretanto, volvamos la vista a este Haití y a los otros mil Haitís que existen en el mundo, no sólo para esos que prácticamente están sentados sobre inestables fallas tectónicas para las que no se les ve solución posible, sino también para los que viven en el filo de la navaja del hambre, de la falta de asistencia sanitaria, de la ausencia de una instrucción pública satisfactoria, donde los factores propicios para el desarrollo son prácticamente nulos y los conflictos armados, las guerras entre etnias separadas por diferencias religiosas o por rencores históricos cuyo origen, en muchos casos, se perdió en la memoria aunque los intereses de ahora se obstinan en alimentar. El antiguo colonialismo no ha desaparecido, se ha multiplicado en una diversidad de versiones locales, y no son pocos los casos en que sus herederos inmediatos son las propias élites locales, antiguos guerrilleros transformados en nuevos explotadores de su pueblo, la misma codicia, la crueldad de siempre. Ésos son los Haitís que hay que salvar. Habrá quien diga que la crisis económica vino a corregir el rumbo suicida de la humanidad. No estoy muy seguro de eso, pero al menos que la lección de Haití pueda resultarnos de provecho a todos. Los muertos de Puerto Príncipe ya hacen compañía a los muertos de Lisboa. No podemos hacer nada por ellos. Ahora, como siempre, nuestra obligación es cuidar de los vivos.

José Saramago
(Publicado en El Cuaderno de Saramago en el 08 de febrero de 2010)

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Campanha "Uma Jangada de Pedra a Caminho do Haiti" valeu 50 mil Euros, em Portugal

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Haití, un año después
(El País)

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Centenares de mujeres son violadas en Haití
(Periodismo Humano)

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